lunes, 31 de octubre de 2016

Extraviada - Capítulo 2.

—Chia, ¿todo bien? —preguntó una voz femenina.
Chiara miró para atrás y estaba Olivia, su mejor amiga desde que había entrado al colegio secundario.
—¡Oli! —gritó alegre. —¡No sabía que ya estabas mejor!
La abrazó fuertemente.
—Sí, no quise decirles nada para sorprenderlas. Ya extrañaba el colegio —contó riendo. —La gripe me mató.
—Sí, me imagino. Es horrible.
Continuaron caminando en silencio hasta que Olivia habló.
—¿Está todo bien? Cuando te encontré caminando tenías una cara…
Chiara jamás le ocultaba cosas a sus amigos, pero esos temas eran demasiado delicados como para charlarlos un viernes a la mañana.
—Sí, estoy cansada nada más —mintió.
—Como digas —se conformó Olivia. Pero sabía perfectamente que algo le estaba pasando.


Ya en el último recreo de las once y media, Chiara y su grupo más íntimo se reunieron en el patio del colegio.  Estaba conformado por cinco: ella, Olivia, Laura –mejor conocida como Loli–, Santi y Jeremías.
Si bien al comenzar cuarto año habían tenido que elegir una orientación para seguir hasta sexto, eso no fue un impedimento para que la amistad continuara intacta.
—Van a haber mil fiestas por el día de la primavera y el estudiante, ¿busco alguna que parezca interesante? —preguntó Loli.
—¡Sí! —gritaron todos.
—Podemos hacer previa en casa y después vamos juntos. Mis viejos están de viaje por una semana —comentó Santiago.
Todos se miraron sonrientes. No era una oportunidad para desaprovechar.
—Cambiando de tema —dijo Jere—, ¿alguien estudió para la prueba de Política?
Chiara se mordió el labio, preocupada. Había estado tan pendiente de su blog y de sus temas familiares que olvidó completamente la evaluación de la próxima hora.
—¡Boludo, me re colgué! —gritó.
Jere sacó del bolsillo de su jean color negro, una hoja llena de cuadros, redes y conceptos. Se lo pasó a Chiara para que leyera un poco los cinco minutos restantes, quizá le quedaba algo de información.
En ese instante, Olivia y Loli se miraron, cómplices. Chiara no entendía, pero prefirió no preguntar. 


—Suerte —le dijo Jere a Chiara en voz baja.
—Gracias, amiguito. Suerte para vos también —contestó sonriente.
Él le devolvió la sonrisa.
—Cualquier cosa me tocás el codo y te fijás mis respuestas, total va a ser multiple choice.
—¡No, tonto! —dijo Chiara. —Si no me sale la entregaré en blanco y listo. No va a ser la muerte de nadie. No te preocupes.
Ambos miraron para atrás y le desearon suerte a Oli, la tercera y última del grupo que había elegido la orientación de Ciencias Sociales.
La profesora se paró luego de haber ordenado su escritorio y comenzó a entregar las hojas. Pidió silencio absoluto y se quedó quieta frente al pizarrón, observando todo y a todos.
La mente de Chiara estaba en blanco. Bueno, no en blanco totalmente, porque se distraía con cualquiera de sus pensamientos y no lograba concentrarse en las consignas. Después de mucho pensar, decidió elegir opciones al azar. «Que sea lo que tenga que ser», concluyó.
—¿Ya terminó, Acosta? —preguntó la profesora.
—Sí —respondió tratando de parecer segura.
—¿Quiere que la vea ahora?
—¡No! —exclamó. —No te preo… No se preocupe —se corrigió. —Tome —y se la entregó.

A la salida del colegio, Jere, Fiona y Chiara se volvían caminando juntos. Ese día, Loli se había sumado porque tenía que hacer otro recorrido.
—¿Cómo les fue al final? —preguntó intrigada.
—Bien, era fácil —contestó Jere.
Chiara rió.
—Mal. Estaba en otra.
Su amiga y su hermana la miraron, sorprendidas.
—¿Mal? ¿A vos? —volvió a preguntar Loli.
—Sí, te juro. Parecía chino básico cada palabra que leía.
—Eso que la quise ayudar, pero no quiso —contó Jere.
Loli sonrió para sus adentros y frenó en seco.
—Me voy acá. Nos vemos mañana.
—¿No vas a lo de tus abuelos?
Dudó.
—Sí, pero tengo que pasar a comprar —mintió. —Cuídense, los quiero —se despidió. 

El resto del trayecto lo hicieron hablando del fin de semana y de la fiesta del día de la primavera y del estudiante. Tardaron alrededor de veinte minutos y, al llegar a la casa de las hermanas, Fiona se despidió primero y entró rogando que la comida estuviera lista.
—Gracias por querer ayudarme hoy —dijo Chiara.
Jere sonrió.
—No es nada, Chia. Para eso estoy.
—Sos el uno, no me canso de decirlo —le dio un beso en la mejilla y abrió la puerta de su casa, la cual su hermana había cerrado agresivamente. —Te quiero —sonrió y entró.
Él permaneció en su lugar, quieto. Sonriente y alegre.
—Yo también te quiero —dijo en voz baja.
Y se fue.

—¡Hola! —saludó Chiara al ingresar a su casa.
—Hola, Chiarita. Lavate las manos y vení a la mesa que hay tarta de verdura —dijo su papá.
Se acercó a darle un beso en la frente y fue al baño.
Se estaba lavando la cara para refrescarse, cuando le sonó el celular. «Es una notificación del blog», pensó, recordando el timbre que había elegido para el mismo. Lo ignoró sin preocuparse demasiado porque el hambre la estaba matando.

—Mamá hoy vuelve más temprano —comentó Bernardo. —Me pidió que les avisara que cuando llegue, van a ir a comprar.
Fiona y Chiara sonrieron y chocaron los cinco.
—No me digan que van a ir a comprar ropa —bromeó su papá.
—¡Obvio! —gritaron las dos al unísono.

—¿Puedo cerrar los postigos, Chiari? —preguntó Fiona mientras se ponía su pijama para dormir la siesta.
—Sí, no me molesta.
—Gracias. ¿No pensás acostarte aunque sea media hora? —volvió a preguntar dirigiéndose a la ventana de su habitación, la cual daba al patio de la casa.
—No —respondió sin dudar. Prendió la notebook, concentrada, y encendió el velador que estaba al costado.
—Chiara, tenés que dormir un poco. Tenés unas ojeras inmensas y una cara de cansada impresio…
—Basta, Fio —interrumpió con paciencia. —Dejame hacer mis cosas. Si vos querés dormir, dormí.
Fiona se acostó en su cama, se tapó con una sabana fina y se durmió enseguida.

Chiara abrió Spotify desde su computadora y buscó a Gnash, uno de sus artistas favoritos. Eligió la canción First day of my life y luego entró a su blog.
Tenía varios comentarios nuevos en sus entradas más recientes, pero uno en particular le llamó bastante la atención.
sos increíble. no sabés lo mucho que me gusta todo lo que escribís. te sigo hace poco pero nunca me había animado a comentar. te vi varias veces personalmente y parecés una mina genial.
C.

Luli.

4 comentarios:

  1. Amo pero amo tu blog, sos lo mejor�� seguí por mas��

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  2. en este capitulo me sentí muy identificada con Chiara, seguí que sos una genia en esto, me gustaría que la publiques en wattpad me queda mas cómodo para leer, besos!!

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  3. Necesito el cap.3 yaaaa! Sos una genia

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