lunes, 5 de septiembre de 2016

Mi mejor amiga.

Sos una persona llena de luz, de energía, de creatividad, de amor. Una persona que siempre me roba las sonrisas más reales, que siempre va a apoyarme sea cual sea mi decisión, que siempre va a serme sincera aunque eso pueda herirme; pero no por maldad, sino por el cariño inmenso que sé que me tenés. Y eso es lo que más amo de vos: que siempre estás conmigo a pesar de todo. Que siempre me decís lo que sentís y lo que pensás, que no tenés dos caras. Que soportás mis cagadas, mis llantos, mis histerias, pero también me soportás cuando el corazón me estalla de felicidad y soy la amiga más pesada del mundo.

Tu sentido del humor y tu forma de ver la vida tan particulares me ayudaron en mis peores momentos, y de eso te voy a estar agradecida de por vida.
Sos la persona que más quiero y valoro, la persona que nunca quiero perder porque sin vos, yo no soy yo. Te convertiste en mi confidente, en mi mamá, en mi mejor amiga, en mi hermana (y me encanta que ocupes tantos roles).

Nunca me dejaste caer. Los días en lo que lo único que quiero es no existir, vos me hacés reír. Compartís conmigo los mejores y los peores momentos. Me ayudás y escuchás cuando mi tristeza no puede ser mayor.
Tus abrazos, tus besos, tus mimos, tus palabras. Tu llegada, tu apoyo incondicional, tu confianza. Ser parte de tu vida.

Por más años de amistad.
De tropiezos y recuperaciones. 
Lo que pase, ¡pero juntas!
-Luli.

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