viernes, 29 de julio de 2016

La despedida más triste.

Nunca creí que te ibas a ir así de mi vida, sin darme un último beso, un último abrazo, un último consejo, una última sonrisa. Tu ida fue tan inesperada que duele más que nada en este mundo.
Me quedaban tantas cosas para decirte, tantos chistes que contarte, tantos mimos que hacerte, tantas risas que regalarte, tantas canciones que mostrarte… y ya es tarde, porque no estás.

Te extraño. Extraño tu voz, tus ojos brillosos por felicidad, tus gritos, tus mensajes llenos de amor. Extraño tu presencia. Extraño tenerte cerca.
Pero ya te fuiste, y no hay nada que pueda hacer contra eso. No solo te fuiste de mi vida, sino también de la vida de todos los que te queremos (hoy y siempre). Y puedo jurar que todos te necesitamos, que todos daríamos lo que fuere por tenerte otra vez acá.

Ahora solo me queda decirte gracias. Gracias por escucharme, gracias por tus comidas, gracias por tus retos, gracias por tus regalos, gracias por estar a mi lado cuando nadie más lo hizo. No te merecías un final así (de hecho, vos no merecías tener un final), pero hay cosas que solo pasan y no se puede hacer nada para remediarlas.

Te quiero, te amo, ¡me hacés mucha falta!
Ya nos veremos en otra vida,
más unidos,
más felices,
más cerca.


-Luli.

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