viernes, 22 de julio de 2016

Infidelidad.

Todavía no sé porqué lo hiciste. Seguramente no fui suficiente para vos, quizá necesitabas más y yo no pude darte lo que te faltaba. Pero hubiese sido más fácil que me dijeras, que me confiaras lo que sentías, que me cortaras todo de raíz.
Y claro, no lo hiciste.
Porque mis sentimientos hacia vos no te importaron absolutamente nada. Yo fui la última persona en la que pensaste esa noche que me cagaste, y no tengo dudas en que también fui la última en enterarme, como siempre.
No solo tuve que soportar que te cagaras en nuestra relación, sino que también tuve que soportar ser la única en no saberlo. Porque todos se reían de mí, de mi ingenuidad, se preguntaban por qué confié en alguien como vos, me querían ayudar y yo lo impedía. Estaba cegada.
Y yo no quise escuchar a nadie, solo me arriesgué a lo que me pasaba con vos. Y nos la jugamos, pero yo un poquito más. ¿Por qué? Porque nunca te cagué, porque siempre fuiste mi prioridad, porque mis ojos existían para mirar a los tuyos.


Por lo tanto acá estoy, odiándote cada día un poco más y queriéndome otro poco. La vida me demostró que confiar en alguien que te da motivos para no hacerlo, es malo, muy malo. Pero yo quise desafiarla, y así me fue.


-Luli.

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