martes, 28 de junio de 2016

No nos conformemos.

Pensar, rendirnos y largarnos a llorar es mucho más fácil que pensar, intentarlo y no quedarnos con la duda. Y por eso no nos la jugamos por lo que queremos, ni decimos lo que sentimos, ni probamos cosas nuevas; porque es mejor la comodidad, quedarnos como estamos, si total "así estamos bien".
Pero podemos estar mejor. Y nos engañamos a nosotros mismos, nos carcomemos la cabeza preguntándonos "qué hubiera pasado si..." en vez de actuar. Y las oportunidades pasan, el tiempo pasa, la gente pasa, pero nosotros seguimos ahí; estancados, sin reaccionar. Seguimos ahí pensando, pensando y pensando.
Lo que no entendemos es que pensar tanto hace mal, no solo nos afecta a nosotros mismos sino que también termina afectando a nuestro entorno. Porque dejamos de ser los que éramos, porque vivimos con el miedo de "qué pasaría si...", porque nos perdemos mil cosas solo para no cambiar nuestra comodidad (a veces no tan cómoda).

A veces solo hace falta abrir un poco los ojos, abrir un poco la cabeza y abrir un poco el corazón. Las cosas no llegan solas, hay que buscarlas y elegir lo que queremos.

No nos conformemos con lo poco que tenemos, vayamos por más que, fracasos o victorias, tenemos enseñanzas que siempre nos acompañan.

-Luli.

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