miércoles, 25 de mayo de 2016

Improvisando mi adolescencia - Capítulo 41.

En ese momento me acordé de todo lo vivido con Joaquín, como si mi subconsciente hubiese intentado decirme algo: nuestro primer beso, nuestra primera cita, cuando conoció a mis viejos, la primera vez que fui a un ensayo de su banda, la primera vez que le cociné, cuando conocí a su hermanita, nuestra primera vez… ¿En serio iba a tirar todo a la mierda por Agustín? ¿Valía la pena?

—No, Agus, pará —solté nerviosa, frenándolo.

Me miró sorprendido y tomó distancia.

—¿Estás bien?
—Sí. No —respondí confusa. —Sí, pero no con vos.
—No te estaría entendiendo, Julia…

Suspiré y me levanté del banquito.

—Perdón, en serio, pero esto no es lo que quiero.
—¿Es una joda? ¿Te das cuenta que tenés más problemas que mi vieja, boluda?

Levanté una ceja.

—Sí, me doy cuenta, Agustín. Por suerte los estoy solucionando. Perdoname en serio, pero no puedo. No quiero.

Se paró enfrente de mí.

—¿Es por Joaquín?

No dije nada, pero el que calla otorga…

—¡Julia, se fue! ¡Te dejó acá sola, no le importás!
—¿Qué? —pregunté recalculando. —¿Cómo sabés eso vos?

Miró al suelo, incómodo.

—Te estoy preguntando algo.
—No, no, no importa.

Pensé dos segundos.

—¿Estuviste con Paula de nuevo?

Mi bronca empezaba a salir. Otra vez. Una razón más por la que cada día confío menos en la gente que me rodea. Te pueden querer muchísimo, demostrártelo constantemente y todo lo que quieras, ¿pero cómo te asegurás de que no van a cagarse en vos?

—Ya entendí todo —dije después de un rato de silencio. —Sos igual o más mierda que ella.

Dicho eso, me fui. Intentó alcanzarme, pero no se lo permití. Todo me estaba saliendo tan mal que mi fracaso parecía no terminar nunca. Solía ser una persona súper positiva, siempre buscándole el lado bueno a las cosas, pero las situaciones malas me superaban. Me superaban en serio. Y cuando eso pasa, uno pierde las esperanzas, deja de creer en lo bueno y simplemente espera. Espera que llegue algo que cambie todo, espera que lo tóxico se vaya solo. Espera, espera y espera. Quizá los cambios no llegan nunca, pero la persona ex-positiva no piensa salir a buscar lo bueno que podría llegar a encontrar. ¿Por qué? Porque cuando lo buscó, no lo encontró. Tan simple como eso.



Fio: Ay, ami, no te lo puedo creer!!
Luz: Qué bosssta es! LO ODIO
Julia: Y yo? Chicas, posta no sé qué hacer. Me la juego por Jo?
Fio: Yo te diría q sí, intentando no vas a perder nada. De última hablarán y listo. Pero tenés q sacarte ese peso de encima.
Luz: Coincido c Fiorella. Se fue, y bastante lejos, pero eso no cambia lo q siente por vos

Esa fue una pequeña charla que tuve con las chicas después de haber llegado a casa. Cerré el grupo y entré al chat con Joaquín, que tenía fecha del mismo día pero más temprano. No se conectaba hacía dos horas, lo cual me ponía muy impaciente.
¿Y si ya conoció a alguien más? ¿Y si le siguen pasando cosas conmigo pero va a ser todo al pedo porque él está lejos? ¿Y si su mamá ya me odia? ¿Y si no vuelve nunca? ¿Y si me superó y no quiere saber más nada de mí?, me preguntaba a cada rato.

Pusé Stand by me de Oasis, un tema que me hace llorar muchísimo, y me tiré en la cama. No podía entender cómo una persona que amás tanto, te puede herir sin siquiera saberlo. Porque, digamos la verdad: Joaquín seguramente ni se imaginaba que yo estaba en mi cama sufriendo por él y pensando en él también.
Tampoco podía entender cómo había sido tan estúpida de dudar sobre nuestro amor y, así, conocer a otra persona. ¿Cómo me había dado la cabeza para ir a un bar con Agustín, mintiéndoles a mis viejos y a mi propio novio? Me merecía todo lo que me estaba pasando, sin dudas. Pero a la vez estaba tan arrepentida que no podía permitir que todo se arreglara solo, porque eso no iba a pasar. Había que actuar, y si bien yo ya había mandado la carta a su provincia, no sabía cuánto podría tardar Joaquín en leerla.

—Hola, buenas tardes —saludé.
—Hola. ¿En qué puedo ayudarla? —preguntaron del otro lado del teléfono.
—Hoy fui al correo a mandar una carta para el sur. Quería saber cuánto tarda en llegar, más o menos.

Hubo un silencio corto y se sentía el ruido de unas manos escribiendo en un teclado.

—¿Señorita?
—Sí, acá estoy.
—Mañana a primera hora sale todo, cartas y encomiendas. Alrededor de las seis de la tarde estaría llegando su carta al lugar que pidió.
—Bueno, muchas gracias.

Un día. Había que esperar un día.



—Má, ¿te ayudo en algo? —pregunté acercándome a la cocina.

Negó con la cabeza y me pidió que pusiera la mesa. Papá y Nico habían salido a dar vueltas con el auto ya que mi hermano estaba por sacar el carnet de conducir.

—¿Cómo estás?
—Bien —le respondí. —¿Y vos? Casi ni te vi hoy.

Me sonrió.

—Mejor. Estoy muy contenta de estar con ustedes de nuevo, ¡no sabés cuánto cuánto los extrañaba!

Dejé los platos sobre la mesa y fui a abrazarla. Cuando nos separamos continué con lo que estaba haciendo.

—Hoy estuve hablando con papá —comentó.
—Ah, ¿y?
—Sobre dos cosas totalmente diferentes.
—Ay, má, ¡dale!

Se rió.

—Una, que le pediste que mandara una carta al correo pero que cuando fue a buscarla a la mesa, ya no estaba —pausó dejando un gran silencio. Incómodo. —¿Qué pasó, chiquita?
—Nada. Quise ir yo a dejarla. Necesitaba hacerlo.
—¿De verdad?
—Sí —respondí acercándome a la cocina.

Me senté en la mesada mientras mamá ponía papas en el horno.

—¿Y ya la recibió?
—¡No, má, llega mañana! —exclamé riendo. —Ahora decime lo otro.

Pensó. Creo que se había olvidado de lo que me había dicho.

—Ah, cierto —soltó. —Que decidí ir a un psicólogo. Yo también necesito hacerlo —dijo sonriendo.

Puse mi mano derecha en su hombro.

—¡Genial! Me parece excelente —opiné. —Te va a hacer bien.
—Sí, eso espero.
—¿Va todo ok?
—Como se puede, hijita.

Otro silencio más que fue interrumpido por papá y Nico que estaban entrando.



—¿Tenés compañeros nuevos, Ju? —preguntó papá en la cena.

Qué pregunta de mierda, pensé. Y Nico notó mi incomodidad. Nadie respondió.

—Che, te estoy hablando.
—Uy, sí, me colgué —mentí. —Sí, tengo. Uno —respondí rápido como para evitar el tema.

Mamá no entendía.

—¿Mujer?
—No, hombre —contesté nerviosa. —Cuéntennos algo de San Francisco.

Mis papás se miraron cómplices.

—¿Lo conozco?
—¡Ay, papá, sí, lo conocés! ¡Basta! —grité histérica.

No sabía por qué había hecho eso. El día estaba siendo horrible y tener que nombrar a Agustín iba a complicar las cosas. Pedí perdón, acomodé mis cubiertos y me levanté. Solo necesitaba dormir y despertarme al día siguiente.

—Estoy cansada. Hasta mañana.

Fui a mi pieza, me puse el pijama, agarré el cargador del celular y me acosté. No me lavé los dientes y tampoco me saqué el maquillaje, pero no me importó.

Tenía un mensaje de Agustín.

Agus: Terminaste siendo más histérica de lo que pensé. T creía diferente

Decidí responderle.

Yo: Nunca me conociste de verdad, creo yo. Ya te pedí perdón, y al pedo, porque vos terminaste siendo re garca. Gracias igual. Algunas cosas pasan para darnos cuenta de otras.



Abrí Facebook y de nuevo apareció en mi inicio la publicación de la mamá de Jo. Pero esta vez había dos comentarios y quise abrirlos.

Paul Mateos: Los extraño muchísimo pero falta poquito para verlos. Los amo!!

Joaquín Mateos: Feliz por vos, viejita. Vamos q todo está saliendo genial. Te amamos

La curiosidad mató al gato, pensé.
No sabía si reírme o llorar, por lo que revoleé el celular. Cayó al piso, debajo de mi escritorio, justo donde estaba mi caja de recuerdos. ¿Coincidencia?, pensé. Si la abría iba a terminar llorando porque ahí están mis recuerdos más lindos y también los más fuertes. Pero si no la abría me quedaría con la duda de por qué mi celular cayó justo allí, cuando lo tiré sin mirar adónde.

“Octavo mes y el más feliz de todos. No te quiero lejos de mí NUNCA. Sos mi vida, te amoooo”. Papelito que Jo me había hecho en el colegio.

“Estoy aburrida y me pintó escribirte algo porque Física me aburre. Mañana es tu cumpleaños y vas a recibir el mejor regalo. Estoy más ansiosa yo que vos, me parece. Te amo”. Papelito que Paula me había hecho también en el colegio.

Encontré una foto con Nico cuando jugó su primer partido importante de básquet, una foto con Jo en el ensayo de su banda, una foto con mis papás para mi cumpleaños de quince, una rosa, un par de aritos horribles que me habían regalado pero los guardaba por si acaso y mil cosas más.
No puedo ser tan masoquista, dije en voz alta mientras guardaba todo en su lugar. Podría haber seguido mirando todo lo que hay en la caja, pero para seguir sufriendo… pasaba.

Me estaba acostando en la cama porque mi reloj marcaba la una y media de la mañana, cuando me llamó Fiorella. Para que ella me llame y no me mande un mensaje, tiene que pasar algo groso.

—¿Amiga? —pregunté asombrada.
—¿Estás durmiendo?
—Casi. ¿Qué pasa?

Suspiró.

—Recién llego a casa, estuve en lo de Mateo.

¡Ciertooo! Prendí la luz del velador y me senté en la cama.

—¿¡Y!?
—Creo que va todo bien.
—¡Hablá!
—Comimos empanadas y me trató re bien. Pero no sé, me gustaba más cuando recién lo conocí.

Me reí.

—¿Por?
—Porque no tenemos nada en común, boluda, te juro. Somos completamente diferentes. Medio aburrido, como amigo quizá va mejor.
—¿Y él qué onda?  ¿Piensa igual?
—No sé, gorda. Aunque él parecía re interesado, o sea, él me decía blanco, yo le decía negro y él me preguntaba todo sobre ese negro, ¿me entendés?
—¡Ay, más lindo! —exclamé entusiasmada.

Se rió ella.

—Sí, no sé. Es raro. Todos los pibes que me gustaron eran parecidísimos a mí.
—Dicen que los opuestos se atraen, Fio. Yo que vos pruebo. Y algo en común tienen: ambos aman el deporte.

Sonrió, juro que lo sé.

—Sí, ¿no? Encima me quería llevar a casa, pero ni en pedo dejaba que manejara, ni ahí. Cuestión que me tomé un taxi y mamá nunca sospechó. Le dije que fui a lo de Luz.


Continuamos hablando hasta las dos y cuarto de la mañana, hasta que nos dio sueño y preferimos seguir la charla en el colegio. Antes de dormirme, abrí WhatsApp una última vez para ver la conexión de Jo. En línea.

Improvisando mi adolescencia - Capítulo 41.
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Bueno, sé que tardé bastante en subirlo y pido mil disculpas por eso. Ya dije los motivos vía Twitter, pero por las dudas lo comento acá de nuevo: estoy a mil con el colegio y actividades extraescolares, no quería comprometerme con el blog si sabía que no podría actualizar. 
Amo escribir pero es un hobby, y los hobbies se disfrutan, por lo que si empiezo a hacer esto como obligación ya no va a ser lo mismo. Ustedes pueden dejar quinientos comentarios diciendo que se pone aburrido si tardo, preguntando qué pasa, etc., pero les aseguro que no logran nada haciéndolo. Yo tengo mis tiempos y no tomo a la cuenta como una responsabilidad sino mas bien como una diversión. Nunca dije que haría esto tres veces a la semana ni nada similar, así que pido paciencia y nada más. Lo bueno tarda en llegar, chicas!
Gracias a todas las que me bancan con esto y a las que confían en mí, en serio. Es muy lindo ver comentarios positivos sobre la novela, que me hablen por privado para felicitarme, que les guste lo que hago y que lo valoren. Así dan ganas de seguir publicando.

Ahora, hablando sobre Improvisando mi adolescencia: falta muy poquito para que llegue a su fin, más o menos alrededor de ocho o nueve capítulos. Esa es mi idea, pero no tengo nada fijo por el momento. Así que disfrútenla y leánla cuantas veces quieran porque va a seguir estando en el blog. Háganse historias en su cabeza con Julia y sus amores. Opinen acá qué les gustaría que pase. Cuéntenme qué les va pareciendo todo hasta ahora. Sus opiniones constructivas son importantes y trato de siempre tenerlas en cuenta.
Una vez más muchísimas gracias por el apoyo. Sin ustedes, la novela no estaría!

Luli.

8 comentarios:

  1. Ayy SOS una genia, AMO Improvisando mi adolescencia, tarda todo lo que quieras, YO te espero♥

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  2. Juro que amo este blog! tarda todo lo que vos quieras, yo te ESPERO<3

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  3. We que nervioooos
    Bueno ami Me Encanta...
    Y creo que se lo que estas sintiendo
    Una Grosaa Sos..
    Me entristece que este por terminar Ya se me hacia costumbre ver cuando hacías Uno nuevo..
    Me encantan Gracias Por Todo ♥

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  4. Me encantaaaa mucho mucho esta historia����, me encanta como escribis, las amistades de lo que escribía son re naturales��. Pero prefiero mil veces más a Agustín ��

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  5. Amo la novela, fuera de joda.
    Me cansa el histeriqueo constante de Julia.
    Joaquín la trató re mal y a ella le chupa un huevo. Dignidad😂

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  6. Me pasa lo mismo que a julia y nose que hacer!!��

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  7. Es lo mas!seguí asi que me fascina y te re entiendo con el colegio por eso hacelo con calma haci sale re bien!!

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  8. Quiero q termine pq me intriga el final, y a la vez nooo���� jaja genial lu

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