jueves, 14 de abril de 2016

Las mejores cosas de la vida.

¿Por qué tenemos esa manía de pedir más de lo que ya tenemos? De quejarnos siempre de todo, de no conformarnos con nada? Siempre digo que los detalles son absolutamente todo, y realmente creo que es así. A veces pensamos que todo está mal, que siempre nos pasan cosas malas, sin darnos cuenta que lo bueno es lo simple de nuestra vida, y por estar ocupados con nuestros mambos no lo valoramos.

Las mejores cosas de la vida justamente no son cosas, son detalles, sonrisas, buenas compañías. Son noches de locura que terminan al otro día y te dejan llena de anécdotas, ir de la mano con la persona que amas, hacer algo que hace mucho tiempo querías hacer, tirarte de un paracaídas, mirarte al espejo y sentirte linda, ver a una persona que hace tiempo no veías, reconciliarte con alguien, dar un beso, hacer el amor, escuchar buena música, caminar bajo la lluvia, que te cocinen algo rico, reírte hasta que te duela la panza, acariciar a tu mascota, hacer nuevos amigos, un abrazo que te cure el alma, la sonrisa de mamá. Éstas y muchas más, son las mejores cosas de la vida, son momentos, son sensaciones, son personas, son experiencias y vivencias, son recuerdos.
Las mejores cosas surgen de repente, sin avisar, sin planificarse, sin darte cuenta, de forma espontánea, fácil, natural, rápida. Son aquellas que vienen en el momento menos pensado y cuando faltan, se necesitan. No se compran, no se venden y mucho menos se pueden planear, así que cuando estés disfrutando una de esas pequeñas cosas, aprovéchalas porque en realidad son las más grandes.

-Sofi. 

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