domingo, 17 de abril de 2016

Improvisando mi adolescencia - Capítulo 37.

—No quiero escucharte —dije con un tono violento. —¿Cómo entraste?

Sonrió.

—Me invitó Nico.
—¿Dónde está él?
—Se fue a comprar.

Se acercó más a mí.

—Mirá, Julia. Sé que me odiás y más desde que te enteraste que soy la ex de tu ex. Pero con ese odio no vas a lograr separarme de Niquito, ¿sabés?

La miré desafiante.

—Lo que me propongo, lo logro, Eugenia. No quiero que mi hermano sufra.
—Hagamos un trato.
—¿Eh? No, con vos no hago nada —respondí cortante. —O hablás vos o hablo yo.

Justo entró Nicolás.

—¿Todo bien? —preguntó alzando una ceja.

Asentimos falsamente y dejó dos bolsas sobre la mesa.

—Euge se queda a merendar. ¿Vos qué vas a hacer?

Sonreí para mis adentros.

—Yo me voy a ir, los dejo solos. Seguro tienen mucho de qué hablar —y miré a Eugenia.



—¡Qué sorpresa, eh! —exclamó Agus al abrir la puerta de su casa.
—Perdón por no avisarte. Pero quería que te sorprendieras.

Me dio un beso en la mejilla y me dejó pasar. Estaba escuchando los Red Hot, una banda que él ama y a mí me encanta.

—Sos crack —solté mientras me sentaba en el sillón.

Fue a la cocina a buscar una chocolatada Cindor y sirvió en dos vasos. Sacó un tarro con galletitas y llevó todo a la mesa chiquita. Bajó el volumen de la música y me miró.

—Dale, ¿para qué viniste?

Suspiré.

—Eugenia está en mi casa. Tiene que decirle algo a mi hermano y preferí dejarlos solos.
—¿Qué cosa tiene que decirle?
—Que estuvo con Joaquín hace un tiempo —dije tranquila mientras tomaba la chocolatada.
—¿Y si no le dice?
—Voy a hablar yo —pausé. —Pero bueno, ya fue, tema de ellos. Yo quiero cuidar a Nico nada más. Cambiemos de tema.

Sonrió.

—Mañana te sentás conmigo, eh. No te olvides.
—¿Cómo me voy a olvidar? Igual soy insoportable como compañera de banco.

Se rió y me abrazó.

—¿Tus viejos dónde están? —pregunté.

Noté su incomodidad hacia la pregunta.

—No, pará, quiero decir que nunca están cuando yo vengo —aclaré para no confundir las cosas.
—No, sí, ya sé —dijo. —Nunca están, en realidad. Trabajan como esclavos y los veo re poco.

Siempre tan oportuna, pensé.

—Perdón. No sabía nada —y tampoco sabía dónde meterme. —¿Querés que salgamos a hacer algo?
—¡No es una mala idea!

Agarró su celu y las llaves de su casa y salimos a la calle. Empezamos a caminar sin rumbo, como siempre, hasta que llegamos a la puerta del cine.

—Puede ser un buen plan —dijo levantando las cejas con una sonrisa.

Se la devolví.
Compramos dos entradas e hicimos la fila para la próxima función que estaba por comenzar. Las películas de Adrián Suar son siempre mis favoritas, esperaba que Me casé con un boludo no me defraudara.

—Andá a comprar cosas para comer y yo te espero acá.
—Bueno, dale —respondí dando media vuelta para ir al quiosco.
—Tomá —gritó.

Volví hacia él y me dio plata.

—No, la comida la invito yo.
—Agarrá esto, Julia.

Le saqué la lengua y salí corriendo. Cuando llegue al quiosco compré dos bolsas de pochoclos, una H20 limoneto para mí y una Sprite para él. Sumé una cajita de caramelos Sugus y listo.
Entramos a la sala y nos sentamos en el medio. Puse el celular en silencio y Agus directamente lo apagó.
Las horas siguientes nos las pasamos riéndonos y mirándonos constantemente. Si bien la película estaba siendo re divertida, el hecho de estar con él la hacía más especial aún. Comimos todo lo que había comprado y no nos distrajimos ni un momento.



—Estuvo copada —comentó mientras salíamos de la sala.
—La verdad que sí, me re gustó —apoyé sonriente.
—Miren a la parejita —dijo una voz por detrás de nosotros.

Nos dimos vuelta al mismo tiempo y ahí estaba Paula.

—¿Eh? ¿Qué mierda hacés acá? —preguntó Agus medio agresivo.
—Lo mismo que ustedes, seguramente.

Sus comentarios irónicos siempre me habían sacado de quicio. Esa vez no era la excepción.

—Bueno, bien por vos. Que disfrutes la peli —dije para cortar todo ahí.

Le estaba agarrando el brazo a Agustín para irnos pero frené mi acción cuando vi que Joaquín se acercaba a nosotros. ¿Coincidencia?

—Ay, al fin —dijo Paula al verlo. —Mirá a quiénes me encontré.

Revoleé los ojos.

—Hola —saludé. —Nos estamos yendo.

Dimos media vuelta y nos fuimos, pero mi cabeza seguía en ese lugar. ¿Por qué estaban juntos? ¿Estaban siguiéndonos? ¿Estaban saliendo?



—Hola, estoy acá —soltó Agus al notar lo colgada que estaba.

Lo miré con cierta preocupación.

—Perdoname, no entiendo nada.

Apoyé mi cabeza en su hombro mientras caminábamos por nuestra placita.

—Me di cuenta. Te entiendo.
—¿Decís que lo hacen para darme celos?

Negó con la cabeza.

—No creo, Ju. Capaz se gustan y punto.
—No puede ser —exclamé. —Hasta hace unos días el chabón me buscaba.
—Vos mejor que nadie sabés que las cosas pueden cambiar de un momento a otro, sin previo aviso.

Y sí.
Nos quedamos en silencio, disfrutando de la vista y del día soleado y fresco que nos acompañaba, hasta que recordé que mi celular estaba apagado. Lo prendí rápidamente, mamá estaba bastante grave y quizá mis amigas me necesitaban.

 —¿Pasa algo? —preguntó Agus sin comprender mi nerviosismo.
—No, no, necesito tener el celular prendido por mi familia.

Dejé que reaccionara tranquilo así entraban los mensajes con facilidad y no se colgaba.

—Uh, no —mi tono de voz había cambiado.
—¿Qué? —preguntó Agustín preocupado.

Me levanté del banquito en el que estábamos sentados y marqué el número de papá. Así unas cinco veces, ignorando completamente la presencia de mi… ¿amigo?, hasta que por fin atendió.

—¡Julia! —gritó desesperado. —¿¡Dónde estabas!? ¡Te necesitábamos!

No sé por qué empecé a llorar. ¿Mamá estaría mal por mi culpa? Agus se levantó y me abrazó.

—Perdón, perdón, perdón —dije. —¡Estaba ocupada!
—No me importa qué estabas haciendo. Te pedí pocas cosas al irme y una de ellas era que estuvieses atenta a nuestros llamados. No pudiste ni escuchar eso.
—¡Basta! ¡Decime de una vez qué pasa! —grité.
—Estamos en el aeropuerto, nos volvemos a Recoleta.
—¿Eh? —pregunté sin entender.
—Los médicos no pudieron hacer nada. Pero nada.
—¿Y qué va a pasar?

Me alejé de Agustín y me largué a llorar. Lo peor estaba llegando.

—Nada, hija. Tiene que tomar medicamentos y hacer tratamientos, pero solo van a controlar el dolor, el estreñimiento, las náuseas y la falta de aliento.

¿Eso quería decir que…?

—¡Son especialistas, tienen que poder hacer algo! —grité más fuerte.


No me importaba que la gente estuviera mirándome ni que Agustín estuviera cerca mientras yo gritaba, lloraba y se me caía el maquillaje. La vida de la mujer que más amo estaba en riesgo, cada vez más cerca de la muerte, cuando hacía tan solo unos meses era la persona más feliz y sana del mundo.


—¡No pueden, Ju! Te juro que no.
—¿Puedo hablar con ella?
—Cuidado, está muy débil y sensible.

Oí algunos ruidos hasta escuchar su voz.

—Te amo, te amo, te amo, te amo —dije cuando supe que estaba del otro lado del celular.

Noté cómo empezaba a llorar.

—¡Te amo! —volví a decir más fuertemente.
—Mi bebé, yo a vos. Mucho. Ya estamos más cerca. Ya nos vamos a ver.
—¿Cuándo llegan?
—Mañana a la mañana.
—Te voy a estar esperando.
—No, hija, tenés clases. Vas a ir y nos veremos al mediodía.

Negué con la cabeza aunque ella no me estuviera viendo.

—¡No! ¡Me voy a quedar, te voy a preparar el desayuno y me voy a quedar con vos!

Suspiró.

—Te adoro.

Y me pasó con papá.

—No dije nada malo, te lo juro.

Se rió con suavidad.

—Ya lo sé, Juli. No quiso hablar más porque se pone mal. ¿Qué estás haciendo?

Le hice señas a Agus para que se acercara.

—Salí a pasear con un amigo. Nico estaba merendando con Eugenia en casa.
—¿Conozco a tu amigo?

Me sequé las lágrimas y sonreí.

—Todavía no.

Una vez que corté con él, volví a mi charla con mi acompañante. Empezamos a caminar para ir a mi casa.

—Negra, ¿qué onda?
—Mamá. No pudieron hacer nada, mañana a la mañana ya están acá. Ahora todo queda en manos del destino.

No dijo nada, cosa que agradecí. Simplemente me abrazó, y no fue un abrazo más. Fue un abrazo necesario, reconfortante, uno que me hizo pensar que todo podría mejorar.



—¡¿Nico?! —pregunté gritando cuando entré a casa.

No escuchaba respuesta alguna.

Fui al baño, a la cocina, al patio y no encontré a nadie. Decidí ir a su cuarto y ahí lo ví: con los ojos cerrados pero no durmiendo. Me acerqué a su cama y me senté a su lado.

—Ni una bien —dijo después de unos segundos.

Le acaricié el brazo.

—Te escucho.
—¿Tan para el orto me tienen que salir las cosas? Mi primera novia me mintió, mi vieja se está muriendo, mi vida no toma ningún rumbo.

Lo miré con cierta compasión.

—Yo te quería decir lo de Eugenia, pero creí que era mejor no meterme. Perdoname.

Sonrió e hizo como si nada hubiese pasado.

—Mamá vuelve mañana y todo va a ser diferente.
—Se complican las cosas, Nico.
—Ya sé —contestó sentándose en la cama.

Me tomó las manos.

—Estemos más unidos que nunca, Ju. Eugenia ahora me chupa un huevo, posta. Necesito que mamá esté bien, que seamos fuertes, que sepamos estar con ella y para ella.


Luli / Improvisando mi adolescencia – Capítulo 37.

28 comentarios:

  1. Que ganas de llorarrrrr

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  2. Ayyy yo quiero un hermano como Nicooooo😭🙏🙏
    Seguilaa🙏

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  3. No quiero ser forra,pero es lo menos interesante del mundo la parte de la vieja, es una novela adolescente, no una novela para viejos,poneme amor y garche no estás cosas

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  4. Poneme más cosas de garche describilo, cosas que llamen la atención NOVELADA ADOLESCENTE ES.

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    1. Si querés algo de garche anda a mirarte una porno, necesitada de mierda. Quien dijo que la adolescencia es solo coger? Si para vos es solamente eso porque sos una calentona, cerra el orto entones.

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  5. Esta buena la novela, no suelo engancharme con cosas así. La calentona de arriba tiene que entender que hay momentos de mierda en la adolescencia tambien. No todo es garche.

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  6. PERO ANDA PELOTUDA JAJAJAA. EL GARCHE ++++ TODO

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  7. CANSA que tardes tanto en subir, voy a dejar de leerla

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  8. Si tardaste tanto en publicar, mínimo subí 2 o 3 caps seguidos

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  9. Si no les gusta para que lo leen,no las entiendo.Me encanta como escribissss

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  10. Uh que ignorante la que pone el anónimo y pide garche. Si no te gusta hacete vo un blog y escribi una novela adolescente a puro garche si tanto te gusta y tan poco corazón tenes para entender un conflicto dramático

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  11. Jajaja "lula borgnis" virgeeeeeeeennnnnnnn

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  12. Conflicto dramático dice, es una novelita de mierda escrita por una pendeja de 16 años

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    1. Si tan de mierda es y esta escrito por una pendeja de 16 años, andá a leer un libro de verdad. Jaja como si ser virgen fuera algo malo

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    2. Si tan de mierda es y esta escrito por una pendeja de 16 años, andá a leer un libro de verdad. Jaja como si ser virgen fuera algo malo

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  13. a ver muchachita si subis el 38 l
    a puta madre

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  14. Esta muy buena pero cansa que tardes tanto en subir

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  15. Mira, te lo digo como un comentario constructivo si no publicas un poco mas rapido, caigo en que tardas y eso, pero si no publicas mas rapido perdes seguidores amiga. Yo de tanto que tardaste me saltee tres capitulos porque la deje de leer, besitos. Igual esta muy buena! No tardes porfis! Trata por vos y por los seguidores. Virgenes las de aca arriba que piden siempre garche seguro ellas no tienen y necesitan leerlo de una novela para sentirse mejor, jajaja.
    besos.

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  16. El capitulo 38 Cheeeee , Si Tarda asi subi 2 o 3 seguios viste porque si no no tiene sentido lees uno y tenes que esperar un mes para poder leer el otro capitulo , Porque no te pones las pilas como lo hacemos nosotras en seguirte , leerla Y dejarte un comentario

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  17. Laaaa 38 yaaaaaaaaaaa quede re manija con la novela!!!Me encanta boludaaa

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  18. Eh y el capítulo 38?nuuuuunca más lo suben y ni dicen algooooo!!!! Espero que suban varios sino ya no tiene sentido!

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  19. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  20. Euu subí el 38 🙏🙏 que me quedé con lá intriga😣. (Está muy buena la nove)

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  21. Para cuando el capítulo ??

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  22. Si usted quiere que su ex atrás de contacto que es un buen lanzador de hechizos y puede resolver todos los problemas maritales y muchas cuestiones suerte en contacto con el Dr. ukaka

    (greatspellcasterr@gmail.com)
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