sábado, 27 de febrero de 2016

Improvisando mi adolescencia - Capítulo 16.

Nos quedamos charlando en la cama hasta alrededor de las 17 hs., cuando Jo se fue a entrenar. Aproveché para levantarme y buscar ropa para la noche, si bien sólo era una reunión con amigas para hablar de mi no-virginidad, quería ir linda.
Estaba probándome un short sueltito con una remera cuando golpearon la puerta.

—Soy Nico, ¿puedo pasar? —preguntó del otro lado.
—Sí, sí, obvio —respondí mientras me acomodaba la remera.

Entró y se sentó en mi puf sin dejar de mirarme. Me sentía incómoda, así que me di vuelta mirándolo sin entender.

—¿Qué te pasa?
—Nada, quería molestarte —empezó a reírse. —Pero pará, ¿no fue raro lo de hoy?

Me senté en el borde de la cama para poder seguir teniendo su mirada.

—Sí, bastante. Hubo tensión —dije sinceramente, y él asintió con la cabeza dándome la razón. —Pero qué importa, estuvo divino todo —continué recordando mi tarde con Jo.
—Sí, “todo menos el almuerzo”, dice tu cara —se acercó. —¿Qué pasó?

Me puse coloradísima. Bajé mi mirada. Inevitable.

—Aaaah —soltó con una sonrisita. —No me digas nada, ya entendí todo. Bueno, te dejo sola —se paró y se dirigió hacia la puerta—, cuídense.

Mensaje con doble sentido, claramente. Cuando se fue decidí quedarme así vestida, era algo casual pero bonito.

Fui a la cocina a comer algo y había galletitas caseras, no pregunten cómo aparecieron porque no tengo idea. Un rato después, cuando me estaba por sentar en el sillón a leer un libro, sonó el teléfono de la casa. Tuve que levantarme y atender.

—¿Hola? ¿Quién habla? —pregunté.
—Hola, ¿se encuentra la señora Sara Abadia? —era una voz de hombre.

Pensé.

—No, está trabajando. Soy la hija, ¿en qué lo puedo ayudar?
—Ah, sí, debe ser la famosa Julia.
—Sí, ¿me puede decir quién es?
—Disculpe, habla su doctor, Tomás Catalán, el que está tratando su enfermedad.
—Un gusto, Julia Blanes. ¿Le dejo algún mensaje?
—Sí, por favor dígale que la llamé y que tiene un turno mañana a las 16 horas para hacerle un par de estudios, en la clínica de siempre.

¿Estudios? Nadie me había dicho nada.

—¿Ella está bien? —pregunté temerosamente.
—Ella tiene cáncer, Julia. Está como puede.

Silencio bastante incómodo.

—Bueno, gracias por su atención. Saludos a la familia.

Y cortó. Me pareció un médico bastante desubicado, pero bueno. Dejé el teléfono sobre la mesa y fui a mi sillón donde empecé a leer. Estuve así solo media hora, hasta que llegó mi mamá.

—Hola, hermosa —saludó ingresando a casa con unas cuantas bolsas.
—Má, llegaste —dije mientras dejaba mi libro sobre la mesita y me levantaba a ayudarla. —¿Fuiste a comprar?
—Sí, faltaba comida —nos dirigimos a la cocina para acomodar. —¿Qué hiciste hoy? ¿Estuviste acá con Joaquín?

Sonreí y asentí.

—¿Se fue recién? —preguntó sospechosamente, guardando el dulce de leche en la heladera.
—No, hace como una hora más o menos.

Se quedó callada, se limitó a sonreírme y a decirme que quería hablar conmigo.

—Sí, obvio, ¿qué pasa?
—Vayamos al living.

Una vez que llegamos, nos sentamos enfrentadas mirándonos.

—Vos sabés que siempre me podés contar todo, ¿no?

No mienten cuando dicen que las madres tienen intuición.

—Uh, sí, má, ya sé.
—¿Puedo preguntarte algo?
—Sí —respondí queriendo decir que no.
—¿Vos ya estuviste con Joaquín? —soltó sin filtro.
—Mamá, tengo cosas que hacer —dije queriendo zafar.
—Sí, me imagino, como leer un libro o echarte en tu cama a estar con el celular —se puso seria. —Hija, no hagas las cosas tan complicadas, siempre das vueltas para to… —la interrumpí.
—¡Sí, má! Hace dos horas dejé de ser virgen, ¿listo? ¿Me puedo ir? —mierda.

Hubo un gran silencio que cortó ella con una sonrisa simpática.

—Qué sutil —dijo irónicamente. —¿Se cuidaron?
—Sabés que sí.
—Bueno, otro día me contás —¡gracias! —¿Hacés algo hoy?
—Sí, voy a dormir a lo de Fio.
—¿De nuevo a lo de Fio? —preguntó con una voz rara.
—Sí, nos queremos ver y… Qué tantas explicaciones, má, sabés que es verdad. Llevame antes de comer, por fa —le di un beso para irme. Me acordé. —Ah, te llamó tu doctor.
—¿Tomás?
—Sí, ese. Dijo que tenés turno mañana a las cuatro, en la clínica de siempre.
—Ah, bueno, gracias, amor —sacó su celular haciéndose la boluda. Si la conozco…
—¿Está todo bien, má? —me acerqué a ella.
—No sé, hija, para eso son los estudios. Estoy como puedo, mejor imposible —se paró, me dio un beso en la frente y fue al baño.

Cuando entré a mi habitación, puse Té para tres de Soda Stereo. Me acosté en mi cama, agarré mi celular y vi que tenía un WhatsApp. Agustín.

Agustín: Hola chiqui
Yo: Holaaa
Agustín: Cómo va eso?
Yo: Te referís a Joaquín? Jajaja bien, gracias por preguntar. Vos? Bien?
Agustín: Jajaj sisi, me alegro. Yo bien, recién llegué de andar en skate
Yo: Debés estar re cansado! Yo preparándome
Agustín: La verdad q sí! Por? A dónde vas?
Yo: Me junto con las chicas
Agustín: Salen?
Yo: Nop, tranqui, en la casa de una de las chicas

Estuvo En línea como diez minutos sin abrir mi mensaje, “¿con quién carajo estás hablando?”, “¿tan ocupado estás como para no responderme?”, pensaba. Y mientras pensaba eso, me auto-puteaba por ser capaz de pensarlo.

Agustín: Ah, piolaaa, pasala bien!
Yo: Vos hacés algo?
Agustín: Non, por ahora no. Guardo energías para el finde, como se debe
Yo: Jajajaja bien ahí, yo seguro también salgo el finde, el último!!
Agustín: Ni lo digaaas! Avisame y arreglamos algo entre todos si querés
Yo: Dale, dale


Y comí visto de nuevo. “¡Tan forro ibas a ser!”, seguía pensando.


Aproximadamente tres horas después, estaba en el auto con mamá yendo a la casa de Fio.

—¿Van a estar solo ustedes, Ju? —preguntó ella ya casi llegando.
—Sí, eso creo, no dijimos de invitar a alguien más —respondí mirándola alegremente.

Llegamos.

—Bueno, cuídense, cualquier cosa me llamás —estaba por bajarme del auto pero me tomó el brazo. —Hija, pará.

La mire como diciendo “ajá”.

—Te voy a sacar un turno con una ginecóloga, ¿te parece bien? En la clínica donde trabajo hay varias y son buenísimas —me causó mucha ternura, sí.
—Sí, má, dale —le di un beso y me bajé del auto. —¡Gracias! —le grité.

Y vi cómo me sonrió a través de la ventanilla.



—¡Hola! —volví a gritar para saludar a mis amigas apenas Fio me abrió la puerta.
—¡Miren quién llegó, muchachas! —mencionó mirando a donde estaban las chicas.
—Entrá, ya —dijo Luz.

Apenas ingresé pude ver a Pau cocinando, parecían ser pizzas. En el living estaban Luz y probablemente Fiorella, con la música bastante fuerte.

—¿Tus viejos no están? —pregunté mientras dejaba mi bolsito en una silla.
—No, ¿saben qué significa?
—¡ALCOHOL! —gritó Pau desde la otra habitación.
—Sí, también, pero no iba al caso —dijo Fio sentándose y haciéndome una seña para que imite su gesto.

Me senté.

—¿Chicos? —preguntó Luz dudosamente.
—¡Sí! —gritó la dueña de la casa. —¿No tienen ganas de invitar a sus chongos, chicas?
¿Qué? ¿No nos juntábamos a escuchar mi historia de amor?
—Pero… —dije haciendo una pausa. —¿No era que… —Fio me interrumpió.
—Sí, chichita, obvio que nos vas a contar todo tu relato —me abrazó. —Pero yo digo después de comer y todo eso, ¿no quieren?

Se acercó Pau a saludarme y se sentó a mi lado. Tenía olor a pizza.

—A mí me parece ge nial —dijo separando en sílabas la palabra “genial”.
—¿Y quiénes vendrían? —pregunté.
—Joaquín por vos, Ramiro por Luz… —ella la interrumpió.
—¿Ramiro? ¿Dicen que da? No somos nada…
—¡Obvio que da, Lu! —dijo Pau casi gritando. —Sigo. Santi por Fio y bueno, yo nada, yo las miro.

Empezamos a reírnos pero ella parecía decirlo muy en serio.

—¿Y Camilo? ¿Qué onda? ¿Ya fue? —pregunté. Hacía mucho no hablaba de él, era un ex novio de Pau.

Ella pensó bastante y luego respondió.

—No, nos vemos cuando pinta, pero hoy no quiero que esté.
—Entonces no hacemos nada, amiga. No te vas a quedar sola o… —no dejé que Fio terminara de hablar.
—Tampoco es que vamos a estar chapando siete horas seguidas, chicas. Podemos hacer juegos o lo que sea, ya fue.

Y así decidimos que podría ser una gran idea. Cada una empezó a mandarle mensajes a sus pibes y los cuatro aceptaron la propuesta. Se venía una buena y divertida noche, o eso pensaba.

Luli / Improvisando mi adolescencia - Capítulo 16.

7 comentarios:

  1. Quiero el 17!! Me lei todos los capitulos en una noche�� me encanto tu blog y te sigo en tw, sos genial��

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  2. Quiero saber si es una historia real o solo inventada? Respondannnn��

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    1. Creo que es ficticia, si no me equivoco lo dijo en twitter

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  3. Me leí todo el blog hasta recién, necesito el otro capítulo URGENTE!!!creo que Agustín tiene algo que ver con Eugenia, y Paula que es la amiga obvio. Me encanta��

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  4. Porfa decime que Agustin no va, lo mato...

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