domingo, 31 de enero de 2016

Improvisando mi adolescencia - Capítulo 6.

Es domingo a la noche, ya pasó un día de todo esto. En serio no sé cómo agradecerte por estar conmigo en momentos como este. No me sale ser fuerte, no me sale sonreír, no me sale hablar, no me sale gritar, no me sale ni siquiera llorar. Sólo puedo escribir y descargar mi bronca acá. Desde que tengo alrededor de diez años, me pregunto por qué algunas cosas son tan injustas. En fin, después hablamos de eso. Sigo contándote cómo terminó mi sábado y empiezo a contarte qué fue de mi domingo.

Después de haber agarrado mis pañuelitos descartables, busqué un broche para el pelo y me hice un rodete. Era hora de abrir la puerta e ir a enfrentar eso que tanto quería saber, ¿no? Apenas puse la mano en el picaporte, mi corazón se aceleró. Me asusté, pero supuse que era normal, los nervios me comían hacía un día antes.

—Vení, Julia, sentate… —y mamá empezó a llorar. Después le siguió papá. —Perdoname, mi amor.

No podía ver llorar a mis viejos. ¡A mis viejos!, son mi debilidad, así que empecé a llorar yo también. Me senté en el sillón chiquito, en el de al lado estaba Nico, y mis papás estaban en el grande mirándonos y mirándose entre ellos.

—Bueno, chicos. Tenemos que hablar con ustedes —empezó a decir papá, con los ojos llorosos. Mamá miraba para abajo mientras lloraba. —No sabemos por dónde empezar, esto es muy difícil para nosotros e incluso lo va a ser para ustedes —silencio. —Antes que nada, quiero que sepan que esto va a cambiar muchas cosas pero a la vez nos va a hacer más fuertes como familia y también como personas.

Con sólo escucharlo a hablar sentí que mi mundo empezaba a derrumbarse, porque claramente era una muy mala noticia. Hubiese preferido que mamá esté embarazada, ahora que lo pienso. Saqué un pañuelito del paquete mientras me secaba las lágrimas.

—Jorge, mi vida, dejame seguir a mí —le dijo mamá. —Los amo, bebés, nunca se olviden de eso, ¿sí? Y pase lo que pase voy a estar con ustedes.

Nico empezaba a llorar, yo creía que él ya sabía la noticia, pero me di cuenta de que no.

—Ay, vieja, dale, me ponés nervioso —y no sé porqué, me tomó la mano. Me sentí acompañada.

Me crucé de piernas híper nerviosa.

—Resulta que hace un par de semanas tuve una hinchazón en el pecho hasta que empezó a dolerme —tanto Nico como yo empezamos a llorar más de lo normal. Listo. Todo estaba dicho— y no sabía el motivo. Le comenté a Jorge y me dijo que vaya al médico por las dudas, cosa que hice hace varios días, y hoy a la mañana fuimos por las ecografías y mamografías, por eso les dejamos la notita de que pidan delivery —empezó a llorar como nunca antes mientras papá la abrazaba. Siguió él.
—Estuvimos varias horas en el consultorio, si bien yo soy doctor no me dedico a esa parte, ¿saben? Y a mamá le encontraron un tumor en el pecho, llamado Cáncer inflamatorio de mama.

No puedo explicarte cómo sentí que mi corazón se rompía en más de mil pedazos. No puedo explicarte el dolor en el alma que me causó escuchar esas palabras. No puedo explicarte cómo se cerraba mi pecho, cómo me faltaba el aire, cómo brotaban mis lágrimas. Lo único que pude hacer en ese momento, aparte de decir “¡¿qué?!” fue abrazar a mamá con todas mis fuerzas. Mi mamá, mi mejor amiga, mi otra mitad, mi compañía, mi amor, mi todo. Ella seguía sentada y yo me agaché frente a ella mientras le tenía las manos y apoyé mi cabeza en sus piernas. No quería escuchar más, quería despertarme de eso que creía un sueño, pero mamá habló llorando.

—Yo sé que les duele tanto como a mí, chiquitos, en serio —me soltó una mano y empezó a tocarme la cabeza. —Pero en estos casos tenemos que estar más unidos que nunca y ser fuertes —miró a papá que no paraba de llorar—, el cáncer que tengo es muy poco común, simplemente tenía que pasar. Es uno grande, el médico dijo que lo descubrimos un poco tarde —quería que se callara así la abrazaba y no la soltaba más— y que probablemente se haya expandido. Fue todo tan rápido que aún no alcanzamos a hacer todos los estudios —me pidió que me sentara en el sillón junto a Nico. Eso hice. —Pero confíen en mí y en los doctores, por favor les pido. Yo les prometo que voy a ser la mujer más fuerte y que pase lo que pase voy a estar siempre con ustedes.

Papá tomó a mamá de la mano y nos sonrió. Yo tenía dos preguntas para hacer.

—Mamá, ¿puedo preguntarte dos cosas?

Asintió.

—Primero, ¿Nicolás ya no sabía todo esto?

Él me miró como diciendo “¿sos boluda o te hacés?”.

—No, amor. Cuando llegaste de la fiesta y nosotros estábamos hablando con este sobre en la mano —dijo señalándolo, estaba arriba de la mesita— simplemente estábamos diciéndole a Nico que pronto íbamos a hablar con ustedes de algo importante.
—¿Te vas a morir? —pregunté sin filtro mientras volvía a llorar y me sacaba las lágrimas con la manga del sweater. Y lloraron todos de nuevo.
—¿Te soy sincera, Juli? —me sonrió mientras una lágrima le caía. —La verdad que no sé. Deseo que no, espero que no, intento ser positiva pero la realidad es que nunca se sabe. Yo voy a enfrentar esto lo mejor que pueda para no seguir afectándoles, ¿sí? No quiero que dejen de salir, no quiero que Joaquín deje de venir —me miró—, no quiero que dejen de traer amigos, no quiero que cambien completamente sus vidas por mí.
—Te amamos, mamá —soltó Nico mirando el piso. —Por vos hacemos lo que sea.

Después hablamos un rato más y encargamos lomitos para cenar. A decir verdad, la cena fue bastante incómoda: nadie quería decir nada y tampoco sabía qué decir, mirábamos a mamá cada dos minutos, no reaccionábamos. Más tarde, ella y yo nos quedamos lavando los platos y ordenando un poco. Antes de ir a mi cuarto quise decirle que la amo, a lo que me respondió un “yo mucho más, mi bebé linda” y me dio uno de los mejores abrazos.

Cuando entré a mi habitación, me saqué mis zapatillas y me tiré en la cama. No me importó no haberme cepillado los dientes, no me importó no haberle dicho “buenas noches” a Jo, no me importó no haber hablado con mis amigas, no me importó nada. Sólo quería dormir y despertarme cuando mamá estuviera bien, pero es no pasó, porque me desperté hoy a las once de la mañana y todo seguía igual.

Abrí los ojos y prendí mi celular, el cual tenía bastantes de mensajes de WhatsApp de Jo, mis amigas y un número que no tenía agendado. Empecé por mi novio.

Yo: Hola mi amor, perdón, anoche no usé el celu. Estás?
Y me respondió automáticamente.
Jo: Ay hola negrita hermosa, estaba por llamarte, estuve preocupado por todo
Yo: Perdón de nuevo! Tengo algo q contarte sobre lo q hablamos ayer en tu casa
Jo: Q pasó? Algo grave?
Yo: Sí, es sobre mamá. En un rato te llamo, te amo
Jo: Uh, bueno, yo más!!

No quería leer todos los mensajes del grupo de mis amigas así que les escribí yo cortando sus temas de conversación.

Julia: Amigas, las necesito, están?
Fio: Hola mi solll, acá estoy yo
Pau: Hola ami, contanos
Luz: Al fin aparecés Ju! Decinos
Julia: No, tiene q ser personalmente
Pau: Ay, no nos asustes
Fio: Después de comer vengan a casa, estoy sola

¿Y el desconocido?

+5491124336901: Hola Julia
Yo: Hola?
+5491124336901: Jaja soy Agustín!
Yo: Aaaaah, hola Agus!

¿QUÉ? ¿Cómo había conseguido mi número? En fin, hablamos un poco, me dijo que le caí bien y que le re gustaría ser mi amigo. No me parece mal. Después de eso decidí levantarme, se habían hecho las doce, así que me puse un jean, una musculosa blanca con una inscripción que dice “Sonreíle a la vida” (linda casualidad) y mis infaltables Vans negras. Fui al baño a hacer mis necesidades y a cepillarme los dientes, me miré al espejo, me sonreí y me dije que hoy iba a ser un buen día.

Me voy a cenar algo, después termino de contarte. Una vez más, ¡GRACIAS!

Luli / Improvisando mi adolescencia - Capítulo 6.

10 comentarios:

  1. Quiero el próximo capitulooooo!!!

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  2. Una pregunta , esta historia es verdadera o es ficción ?

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  3. Por dios quiero saber que pasa!!!

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  4. Lloré, con eso te digo todo. Siguela! !!

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  5. Noooo, juro que me hizo llorar. EStoy re mal, y tratando de llegar al ult capítulo en una noche. Me encanta esta pagina

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  6. Llore te juro, es verdad o es algo inventado osea vos entendes

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