jueves, 5 de noviembre de 2015

Piezas de dos rompecabezas diferentes.

¿Tan difícil iba a ser todo esto?
Vos sos el típico pendejo popular que tiene a todas atrás, que sale de joda todos los fines de semana, que no importa si está de novio pero a otra se tiene que comer, que no hace falta hablarle para darse cuenta que NO vale la pena estar embobada por alguien así... ¿y qué? Si yo no elegí enamorar de vos. Simplemente pasó, casi sin notarlo, y creo que eso es lo que más me dolió; hacerme la superada con el gran "no me voy a enganchar", creer que ibas a dejarla a ella por mí, pensar que algo de todo lo que me decías era cierto... ¡Eso dolió! Fingir que lo tenía todo controlado cuando, en el fondo, sabía que no era cierto. Antes que quedar como la boluda que se enamoró del flaco al que todo le chupa un huevo, preferí engañarme a mí misma aunque la verdad era sabida desde hacía rato.
Vos, mi amor, tan asá y yo tan así. Somos piezas de dos rompecabezas diferentes: totalmente imposibles de encajar.
Y me la banco, eh. Porque sé (y sobre todo aprendí) que todo vuelve, que hoy vos jugás conmigo y mañana podés ser el que escriba esto.
Te idealicé lo suficiente como para soportar cosas imbancables, y sin embargo todavía te quiero; porque un amor como el nuestro, o mejor dicho como el mío hacia vos, no se olvida. Y aunque muchas pasen por tus labios, por tus manos, por tu cama... estoy totalmente segura de que fui quien marcó la diferencia.

-Luli.

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