martes, 20 de octubre de 2015

Te quiero y no sabés cuánto.

Te quiero para mirar películas de terror y acurrucarme en tu pecho así me cuidás de los demonios de ficción. Te quiero para cocinar cosas juntos (y si son dulces, mucho mejor. Especialmente esa que tenemos pendiente). Te quiero para despertarme con un "buenos días" que me alegre la mañana y con un "buenas noches" que me haga terminarla aún mejor. Te quiero para bailar agarrados de la mano y, también, para cantar un buen rock juntos (nosotros ya sabemos cuál). Te quiero para que vengas a mi casa como si fuera tuya. Te quiero para sacarnos miles de fotos, en todos los estados de ánimos posibles. Te quiero para que, con un abrazo, juntes todas mis tristezas. Te quiero para salir a caminar por una plaza a mirar el sol y, de noche, a mirar las estrellas. Te quiero para conversar profundamente, para hablar de cosas que nunca hablé con alguien.
Te quiero para tantas, incontables cosas, que se me hace difícil seguir. Pero, principalmente, te quiero para aprender. Te quiero para aprender a confiar, te quiero para aprender a ser yo misma sin ningún tipo de miedo, sabiendo que no me juzgarías. Te quiero para aprender a querer.
Y si no llegamos a cumplir todo esto (y más), voy a estar feliz igual... porque sé que lo intentamos, porque sé que lo sabés y porque sé que te quiero. A mi manera, como puedo, como me sale, pero queriéndote en fin.

-Luli.

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