jueves, 1 de octubre de 2015

Superación fallida.

A todas nos ha pasado que la persona que nos gustaba o de la cuál estábamos enamoradas hizo o dijo algo que nos cayó súper mal y ahí es cuando ocurre toda una revolución por nuestra cabeza e intentamos hacer todo lo posible para tratar de no sentir más nada por ese alguien. Entonces... Qué hacemos? Lo eliminamos de todo tipo de red social, tratamos de evitar los lugares dónde sabemos que él concurre, nos ponemos a pensar en todo lo malo que hizo, lo hijo de puta que es y le juramos y garantizamos a nuestras amigas que sí, que lo estamos 'superando', y lo vamos a olvidar completamente.. Obviamente ellas no nos creen y a nosotras nos da más bronca, por supuesto.
¿Pero después qué pasa? Al pasar unos días y cuando nuestro enojo o tristeza disminuye un poco nos encontramos escuchando una canción y sin darnos cuenta estábamos pensando en él, parás el reproductor enseguida y agarras la notebook para distraer tus pensamientos hacia él, después de estar un tiempo ahí otra vez él aparece en tu cabeza y obviamente te morís de ganas de stalkearlo, saber qué hizo en estos días, qué está haciendo ahora y demás.. Sabes que NO lo tenes que hacer pero la tentación te gana, entonces te consolas diciendo: 'sólo lo voy a stalkear un segundo y nada más, no pasa nada', al ingresar a su cuenta de twitter te pones a leer absolutamente todo lo que no habías leído, entrás a las cuentas de las chicas con las cuáles se estuvo hablando y obviamente las stalkeas terriblemente. Pensamientos como: '¿Y esta putita quién es? '¿Y esta idiota por qué le comenta todo?' surgen en tu cabeza, y casi sin darte cuenta terminaste en el twitter de la mejor amiga de la amiga de una de las chicas con las cuáles él se hablaba, en ese instante cerrás todo, el sentimiento de ira y tristeza se apodera otra vez de tu cuerpo. ¿Entonces qué haces? Decídis llamar a una de tus amigas y decirle de ir a dar una vuelta, como para despejarte y no estar pensando en él.. Al ir caminando y charlando miras hacia un costado y ves un cartel con SU nombre, en tu cabeza decís 'no puede ser' y haces de cuenta que no viste nada, seguís caminando y unas cuadras más adelante ves a un amigo de él, nuevamente haces de cuenta que no pasó nada y seguís tu rumbo, en un momento a tu amiga no se le ocurre mejor idea que preguntarte por él, y ahí es el momento donde colapsas, 'no quiero ni que me lo nombres' le decís, y en tu cabeza no podes creer como mágicamente cosas relacionadas a él aparecen en todos lados, sentís que el universo una vez más está conspirando en tu contra, porque vos haces todo lo posible para superarlo pero no, algo siempre tiene que pasar. Ya de mal humor le decís a tu amiga que querés volverte a tu casa, que estás cansada, así que deciden volver, por suerte lograste dejar de pensar en él al menos por un rato, venís hablando muy entretenidamente con tu amiga de cualquier cosa y en ese preciso momento al mirar hacia delante tu corazón empieza a latir más rápido de lo normal, crees que ese chico que viste es ÉL y te querés morir, pero no, te diste cuenta que no era(por suerte), seguís hablando con tu amiga y en el momento menos pensado te lo cruzas, SÍ, a ÉL. Al verlo te pones híper nerviosa, y sentís como tu mundo se va paralizando poco a poco cuando cruzan miradas, obviamente le quitas la mirada y te das cuenta que estás sonriendo, tu amiga comienza a reírse de tu mala suerte y ahí llega el momento en el cuál le decís a ella: '¿Sabes qué? No, no lo superé un carajo' en el fondo lo sabías, sólo que en todo este tiempo estabas tratando de convencerte a vos misma que sí. 
Los sentimientos no se pueden controlar ni mucho menos forzar, es nuestro corazón el que manda, no nosotros. 


-Sofi.

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