domingo, 30 de agosto de 2015

Decepción.

Me acuerdo perfectamente de esa noche en la cual te conocí, esa noche en la cual me sentía tan sola y estaba pasando por mis peores momentos, parecía que habías caído del cielo, pero JAMÁS hubiera creído que te ibas a volver tan importante e incondicional para mí. Primero te tome como ''algo más'', como alguien sólo para pasar el tiempo, aparte sabía que seguías enganchado con tu ex así que eso hacía que yo no te tome muy en serio, pero después la cosa se empezó a complicar, empezamos a hablar todas las madrugadas por whatsapp, ya era una costumbre, horas y horas hablando sin aburrirnos, y poco a poco me fui dando cuenta de que yo me estaba enganchando más de lo que debía.. y tenía miedo, mucho miedo, porque yo no quería engancharme, no quería sufrir otra vez por nadie, y mucho menos sabiendo que vos seguías enganchando con ella, así que lo deje pasar, traté de convencerme a mi misma de que no me pasaba nada fuerte con vos, pero era imposible, me daba cuenta que estaba pendiente del celular las 24 horas del día, y cuando veía que me mandabas un mensaje y me decías de vernos saltaba de la emoción, poco a poco me di cuenta que a vos también te pasaba algo conmigo, porque me dabas más importancia, te preocupabas por mí, me entendías, me consolabas, y me decías cosas hermosas.. Entonces me puse muy feliz, porque sabía que esto que me pasaba era mutuo, que nos pasaba a los dos, y qué lindo era! Nunca fuimos novios pero hace de cuenta que lo éramos, nos celábamos todo el tiempo y estábamos sumamente enganchados, siempre pendiente de nosotros, pero obviamente como en toda relación no todo es perfecto.. empezamos a discutir, primero eran discusiones breves y una vez cada tanto, pero después comenzábamos a discutir más y más y las peleas duraban más, pero siempre siempre volvíamos, nos reconciliábamos y era tan lindo, volver a verte después de tanto extrañarte era hermoso. Pero no todo quedó ahí, al pasar el tiempo los celos de ambos comenzaron a aumentar, por ende nos peleábamos por cualquier cosa y ya hacíamos una película de algo que quizás no era nada, yo sumamente histérica y vos sumamente soberbio, pésima combinación, no? Nunca asumías tus errores, siempre me echabas la culpa a mí de todo, que era yo la que veía fantasmas cuando en realidad no era así, fuimos y volvimos muchísimas veces, muchísimas.. Hasta que llegó el día menos pensado.. un día hablando por whatsapp me dijiste que habías hablado con ella(su ex) y que te había sacado una sonrisa, en ese momento, al leer que él mencionaba su nombre sentí como mi corazón se partió en mil pedazos, una mezcla entre bronca y tristeza invadió mi cuerpo, te dije de todo, incluso te bloquee, me la pase llorando, no podía entenderlo, si él me había jurado que no se hablaba más con ella, cómo podía ser? Cuando al fin logre digerirlo después de unos cuantos días decidí hablarte, entre lágrimas te escribí que lo nuestro no daba para más, que me hacías muy mal y que quería cortar todo de raíz, obviamente te enojaste pero lo entendiste y quedó ahí.. Creí que ibas a volver a hablarme, que me ibas a venir a decir lo mucho que me extrañabas y necesitabas como solías hacerlo antes cuando peleábamos, pero nada de eso pasó. Pasaban los días y no recibía ni un mensaje tuyo, entonces me di cuenta que ya no te importaba más, que te daba igual hablar o no conmigo, que ya no eras el mismo de antes, y fue ahí cuando sentí una decepción inmensa. Pasaban los días y te extrañaba tanto, pero tanto.. porque vos lo eras todo para mí, todos los planes, lo que construimos por tanto tiempo se derrumbó en un segundo y ¡por tu culpa! y eso era lo que más me dolía.. Te creí distinto y me decepcionaste, ni te imaginas cuanto, reconozco que no soy perfecta pero creo haber dado lo mejor de mí y vos tiraste todo a la basura, todavía me sigo preguntando: ¿Qué nos pasó? pero bueno, supongo que todo en algún momento se termina.. así que buena suerte, de verdad, que tengas todo lo que no te supe dar.
-Sofi.



jueves, 27 de agosto de 2015

Juzgar.

Lamentablemente la sociedad de hoy en día lo único que hace es juzgar, hagas lo que hagas, digas lo que digas, te van a criticar, es más, si hasta incluso preferís quedarte callada y no decir nada también te van a señalar, y lo peor de todo es que lo hacen sin tener ni idea de quién sos, no conocen ni una cuarta parte de lo que sos, no saben por todo lo que has pasado y lo único que hacen es señalarte y señalarte y señalarte.. Pero eso no es todo, muchas veces también personas que nos conocen nos juzgan, nos presionan, y por qué lo hacen? Porque no nos entienden, no tienen idea de como nos sentimos, y por más que tratemos de explicarles mil veces como nos sentimos siguen sin entenderlo, y ahí llega la parte donde te comenzás a sentir completamente frustrada, decís: ''no puede ser que nadie me entienda'', hasta a veces no son siquiera capaces de escucharte, están completamente enceguecidos en SU manera de pensar que digas lo que les digas van a seguir sosteniendo su pensamiento. Y realmente es horrible, no sentirse comprendida por nadie te hace sentir tan sola, tan vacía.. No tienen ni idea del daño que nos pueden llegar a causar con sus palabras, a todos ellos les digo: Realmente conoces la historia que viene detrás? Tenes idea de las millones de cosas por las cuales ha pasado esa persona? Es más que evidente que la respuesta es NO, porque estoy segura que si realmente tendrían un poco de noción de lo que nos pasa creo que no lo harían, y mucho menos de esa forma tan horrible que tienen de decir las cosas, de poner etiquetas, BASTA DE ESO. Si no conoces a la persona no hables, y si la conoces y no la entendés tampoco hables, si no vas a decir nada productivo no lo hagas. Ojalá algún día se den cuenta de eso, que en vez de basarse sólo en su pensamiento deberían tratar de conocer un poco la historia de esa persona, sólo eso. 

-Sofi. 

miércoles, 26 de agosto de 2015

Vos, mi pasado más lindo.

Me acuerdo del día en que empezamos a hablar, y admito que sonrío al escribir esto. Eras (y sos) pura simpatía, una de esas personas de las que la gente nunca se cansa, que siempre está con una sonrisa. Y eso me enamoró.

Empezaste a gustarme cuando tenías novia, pero a mí no me importaba nada, yo te seguía hablando y hacía de todo para que te dieras cuenta de que ya no te quería como amigo, sino como algo más.

Y pasó: llegó el día que decidiste verme. Y pasó: después de hablar nos dimos nuestro primer beso. Y pasó: comenzamos a salir.

Fue el mes más lindo que pasé. Pero no todo es de color rosa, y generalmente las cosas buenas que me pasan, me duran poco y eso lo entendí más tarde: llegó el día que no quería que llegara, el día que lloré más que nunca, el día que me pregunté cincuenta veces qué había hecho mal, el día que lo nuestro había acabado, el día que empecé a obsesionarme con vos.

"Me gusta alguien más, no sé qué me pasa. ¿Podemos seguir como amigos?" y obvio, antes que no tenerte prefería que seas mi amigo. De más está decir que recién hoy entiendo la frase "si no hay amor, que no haya nada entonces".
Los meses pasaban y nosotros seguíamos manteniendo esa amistad... La verdad, la menos creíble que conocí. Miradas, sonrisas, mensajes, risas, enojos... ¿Eso era lo que quería? Sí, pero no lo que necesitaba. Yo sólo necesitaba alejarme de vos, no verte más, superarte, pero no podía, no me salía. Estaba obsesionada y quise ir más lejos, aunque eso viene después.
El 21 de septiembre más genial de mi vida. Yo estaba con mis amigas en la playa y vos con tus amigos en la ciudad, a punto de tener una presentación que te tenía muy nervioso. Antes de que llegue la hora, te deseé suerte y te dije que todo iba a salir bien, y así fue. Seguimos hablando, siempre como amigos, no habían otras intenciones; hasta que me hiciste la pregunta que tanto estaba esperando y de la que probablemente me iba a arrepentir bastante. Volvimos. Ese 21/09/13 jamás lo voy a olvidar, por más superado que estés.
Dos días después fui a tu casa por primera vez pero no como amigos, sino como salientes, chapantes... supongo. Día por medio salía de la escuela e iba a visitarte. Se había hecho rutina ir en secreto, sin que nadie sepa, sin que nadie nos vea. Creo que eso le daba adrenalina a mis tardes junto a vos, el preguntarnos "¿nos verá alguien?""¿llegarán tus viejos?" me hacía feliz, pero a la vez me destrozaba. Ya no era lo mismo que antes, lo sentía. Yo te amaba y vos me querías, ahí la diferencia. ¿Qué debía hacer? ¿Decirte todo lo que me pasaba? ¿Para qué? Si no sabíamos ni qué eramos...
Lloré cada noche después de llevar otro mes juntos, o sea, a partir de Octubre. ¿Cómo decirte "me hacés mal" si eras el mal más hermoso de mi vida? ¿Cómo dejarte ir si vos me mantenías de pie?
Y ahí, en ese mes, mi mente me empezó a atormentar con frases como "te usa""no le importás""no le gustás" y lloraba más y más. ¿Serían ciertos esos pensamientos? Creía que sí, y por eso comencé a hacer de todo para enamorarte: rímel, planchita, menos alimentos, mejor ropa, etc. Hay momentos en que el miedo se vuelve una obsesión, y mi miedo era perderte.
Poco a poco nos dejamos de hablar y sigo sin saber por qué. Empecé a conocer más a ciertas personas... Poco a poco fui sabiendo menos de vos, poco a poco me dejaste de importar, poco a poco te fui superando aunque me dolía más que nada, pero iba a ser lo mejor, aunque me costaba entenderlo.
Llegó el verano y yo estuve con otros flacos así como vos estuviste con más chicas. Ahí volvimos a hablar, pero me di cuenta que no podía seguir atrás de alguien que me buscaba cuando prácticamente se quedaba solo, que decía que me quería pero nunca lo demostraba. No podía estar enamorada de vos, ¡de vos!, que te convertiste en mi mayor y única obsesión, que hiciste que odie mi cuerpo, mi forma de ser. Por vos yo empecé a causarme rechazo, me odiaba con mi alma entera e incluso te odiaba a vos por haberme convertido en eso que era y en eso de lo que todavía no puedo despegarme del todo.
A vos, que fuiste la razón de mis sonrisas y la razón de mis lágrimas durante un año; a vos, que te amé y odié con locura; quiero decirte que, a pesar de todo, no me arrepiento de tantos meses de idas y vueltas. Gracias a vos aprendí lo que es el amor, el respeto y el cariño hacia uno mismo, la obsesión, la indecisión, la ansiedad, la adrenalina, el miedo, el insomnio.
Gracias por enseñarme a sonreír aunque me esté muriendo por dentro.


-Luli.

lunes, 24 de agosto de 2015

Primer amor.

El primer amor no es necesariamente la primera persona con la cual estuvimos, sino esa primera persona por la cual sentimos cosas inexplicables.
Él fue mi primer amor, aunque no hayamos tenido nada, fue la primera persona de la cual realmente me enamoré. Antes creía que me había enamorado, pero después llegó él y me di cuenta que nunca antes lo había estado, que lo que había sentido no era amor. Del único que me enamoré profundamente fue de él, al que amé con locura fue a él, y dudo que me vaya a enamorar nuevamente de otra persona, porque creo que uno sólo se enamora una vez en la vida.
A pesar de todo agradezco haberme enamorado de él, sentir lo que es estar enamorada, lo que es que realmente te importe alguien, a pesar de que nunca tuvimos nada muchas veces me hacía feliz. Cuando sentía que mi vida era una mierda y que todo se derrumbaba, pensaba en él y se me dibujaba una sonrisa en la cara y todo se me pasaba. El pensar que en algún momento podría pasar algo entre nosotros me daba esperanzas y fuerzas para seguir. Qué ilusa fui...Pero bueno, dicen que de ilusiones se vive, ¿no? También él le daba sentido a mis días, el estar pensando en él todo el tiempo e imaginarme una vida juntos me hacía feliz, el verlo en algún lugar, cruzarlo aunque sea cinco segundos, hacía que mi día cambiara, ¡me ponía tan bien verlo! 
Pero por el también sufrí mucho, el verlo y no poder hacer nada, no poder abrazarlo ni hablarle me hacía tan mal. Cuando intentaba tratar de superarlo, intentaba todo para olvidarlo y no podía, hacía que quedara tan frustrada...Mil veces me pregunté: "¿Por qué me cuesta tanto sacarte de mi cabeza? ¿Qué carajo tenés?", pero no encontraba la respuesta.
Amarlo tanto y no ser correspondida me hacía muy mal. Por momentos sentía que no soportaba tanto dolor, me la pasaba llorando noches enteras para tratar de aliviar el dolor que sentía pero nada me calmaba. Me repetía a mí misma: "Tranquila, ya lo vas a poder superar, tené paciencia" aunque yo sabía que era imposible olvidarlo, siempre me repetía eso. Muchas otras veces también me preguntaba por qué el destino lo habría cruzado en mi camino, por qué yo tenía que sentir esto tan fuerte hacia él, pero no encontraba la respuesta. De más está decir que siempre algo de él va a quedar en mi, porque fue justamente eso, mi primer amor. 

-Sofi.

sábado, 22 de agosto de 2015

Sueños.

Todos tenemos sueños, algunos más grandes, otros más pequeños, pero al fin y al cabo sueños.. Soñar es nuestro motor, lo que nos mantiene vivos, la esperanza de que algún día se pueda llegar a concretar eso que tanto queremos es lo que nos hace que nos den ganas de seguir cada día, porque si no soñáramos que sentido tendría la vida? Ninguno. 
Quién no se imagino determinada situación y se le dibujó una sonrisa en la cara? Los sueños nos dan alegría, ganas de luchar por lo que realmente queremos, cuando estamos mal pensamos en nuestros sueños y hace que la tristeza disminuya, tenemos que enfocarnos en lo que queremos, no ser negativos, poder decir: ''si, lo voy a poder lograr'' tener fe en nosotros mismos, mentalizarnos en eso y nada más, no importa cuantos obstáculos se crucen en nuestro camino, porque si queremos, podemos, que nada ni nadie nos saque nuestros sueños, por eso hay que perseguirlos, hacer lo posible para que sucedan, que de eso se trata, porque los sueños sólo mueren si se muere el soñador.

-Sofi. 

viernes, 21 de agosto de 2015

La vida.

La vida tiene muchísimos altibajos, más de los que creemos, pero no por eso nos vamos a estar lamentando cada vez que las cosas no salen como queríamos, a quién no le ha pasado de decir: 'Por qué todo esto me tiene que pasar a mi?' Porque nos pasa algo malo y a eso se le suman mil problemas más, pero en realidad no es tan así, lo que pasa es que cuando algo nos sale mal estamos tan vulnerables que frente a otra cosa que nos pase por más mínima que sea ya nos hacemos una película y damos por sentado que TODO nos sale mal. 
Hay que cambiar esa manía de sólo enfocarnos en lo negativo, hay que aprender a  disfrutar de las pequeñas cosas, valorar lo que tenemos, porque estoy segura que si exagerásemos nuestras alegrías como lo hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia, es así.
Ademas, si en la vida todo fuera color rosa sería sumamente aburrido, porque de todo lo malo que nos pueda llegar a pasar uno aprende, madura y nos ayuda mucho para no volver a cometer esos mismos errores en un futuro. En vez de estar todo el tiempo reprochando buscale el lado positivo a las cosas, sonreí, ama, lucha por tus sueños, no te quedes sentada esperando que las cosas lleguen solas, porque no va a ser así, obvio que hay cosas que están fuera de nuestro alcance y que sólo tenemos que dejar que fluyan, pero hay otras que no, que somos NOSOTROS quienes tenemos que hacer que sucedan, hay que arriesgarse más y pensar menos. Y como dice la frase: ''Si querés algo anda y hacelo, que lo único que cae del cielo es la lluvia''.  



-Sofi.

jueves, 20 de agosto de 2015

Confiar.

La confianza es algo sumamente importante en la vida de las personas, es la base de todo creería yo, porque si no hay confianza no hay nada. El tema es: a quién no le ha pasado de confiar en personas equivocadas? Nos ha pasado con conocidos, con amigos, con hombres, pero más que nada nos suele pasar más seguido con estos últimos.
Somos tan ilusas que les creemos todo lo que nos dicen, porque ellos al hablarnos pareciera
que están completamente seguros de los que nos están diciendo o prometiendo, ya sea con un simple ''te quiero'' nosotras pensamos que es así, que nos quieren.. cuando en realidad no lo es, estamos completamente enceguecidas. Y cuando al fin nos damos cuenta que todo era una mentira qué pasa? Nos quedamos completamente frustradas, enojadas con la vida, decimos que todos los hombres son iguales y que jamás vamos a volver a confiar en otro, pero en el fondo sabemos que eso último que dijimos no va a ser así, porque después aparece otro y nuevamente le volvemos a creer todas las palabras tan lindas pero a la vez tan falsas que salen de su boca. Por eso justamente hay que estar atentas, no caer en un simple jueguito de palabras, hay que basarse en HECHOS, en actitudes y nada más. Mucho cuidado en quién confiamos, porque la confianza puede salir muy cara si se invierte en la persona equivocada. 

-Sofi.


miércoles, 19 de agosto de 2015

Si no intentás, perdés.

Me gusta la gente alegre, pero también la que a la hora de ponerse seria, lo hace.
Me gusta la gente madura, pero también la que sabe divertirse.
Me gusta la gente que dice lo que piensa pero que antes piensa lo que va a decir.
Me gusta la gente que se toma su tiempo para hacer lo que le gusta.
Me gusta la gente que logra todo lo que se propone.
Pero especialmente, me gusta la gente que se arriesga, la gente que se la juega por lo que quiere, la gente que se tira a la pileta sin pensar cuánta agua tendrá, la gente que hace lo que quiere para no quedarse con la duda de "¿qué hubiera pasado si...?". Y lamentablemente, ese es el tipo de personas que falta.
O por miedo al qué dirán, o por miedo a "perder la dignidad", o por miedo a que se rían de vos, o por miedo a que la respuesta de su lado no sea la misma que vos esperaste, o por miedo al arrepentimiento, o por miedo a que después nada sea igual... Por esas inseguridades, uno no se la juega.
A vos, que un poco identificada te debés sentir, te pregunto algo: ¿vas a perderte tu posible felicidad solo por miedos? Mirá si nadie se ríe de vos, si nadie opina, si todo sigue igual, si su respuesta es la que tanto pensaste. Mirá si es así y vos no te arriesgás "por miedos". ¿Sabés la cantidad de oportunidades que te podés estar perdiendo, ahora, en este instante, solo por cobardía?
Si nunca te arriesgás, nunca vas a saber qué hubiera pasado si lo hacías. ¿Y por qué quedarse con la duda cuando tranquilamente podés saltar al pozo y hasta con los ojos cerrados? Recordá que un tropezón no es caída, que si hoy es 'no' mañana puede ser 'sí'.
Si te arriesgás, vas a descubrir qué tan lejos podés llegar.
Si te arriesgás, no vas a ver los logros de otros porque vas a estar muy ocupada disfrutando TU logro. El tuyo. El que tanto deseaste.
Y acordate constantemente que el que no arriesga, no gana.
¡Si intentaste, no perdiste!


-Luli.

lunes, 17 de agosto de 2015

Él y ella.

Esta escena la presencié hace dos sábados, alrededor de las siete de la tarde. Fue un flash, un suceso que pasó en muy poco tiempo pero que me dejó pensando hasta hace unos días.
Yo iba en mi auto, en la parte trasera, mirando por la ventana derecha. Ellos dos, los de la secuencia, estaban en una plaza. Los protagonistas eran un hombre de unos 40 años y su hija, supongo, de unos 7 años. También llevaban a su perrito, un caniche toy color negro, que jugaba con ellos a la pelota. Se los veía alegres, contentos de estar allí, especialmente a los dos últimos mencionados. El papá... el papá estaba ausente, triste, sus ojos parecían caídos.En fin. Lo que yo contemplé fue lo siguiente: padre e hija jugaban al fútbol, los dos se reían y se miraban con amor, con ternura. En un momento, el hombre pateó demasiado fuerte la pelota que iba para la nena y ella, riéndose a carcajadas, salió corriendo a buscarla. En esos cinco segundos que la pequeña no estaba, el papá dejó de sonreír y quedó completamente serio. Si mal no recuerdo, tenía los ojos lagrimosos.Cuando ella llegó, el padre se pasó su mano por su cara y salió la sonrisa de vuelta. Una sonrisa muy falsa, evidentemente.Yo seguí mi camino en el auto.Ellos siguieron jugando.Ella muy feliz.Él muy triste.No puedo explicar la cosita en el pecho que me agarró después de presenciar eso. Miles de preguntas vinieron a mi cabeza, y lo más frustrante es que ya no voy a saber las respuestas. "¿Por qué fingía estar feliz?", "¿qué cosas lo hicieron llorar?", "¿habrá salido con su hija para distraerse?". Y no sé nada.Tal vez si yo iba caminando, me acercaba a ver si necesitaba algo, pero no. Me pone mal pensar qué podría haber pasado si yo lo ayudaba, de cualquier forma. Me dejó cierta culpa.A lo que voy es, ¿cuántas veces fuimos este muchacho? ¿Cuántas veces escondimos tristeza bajo una sonrisa? ¿Cuántas veces nos aguantamos las ganas de llorar para no parecer débiles? No hace falta ni pensarlo... Seguro fueron muchas. Incontables.Pero, pará. Alguna vez, también fuimos la pequeña. ¿Cuántas veces, por pensar tanto en nosotros mismos, nos olvidamos de que nuestros seres queridos también sufren? ¿Cuántas veces sabíamos que alguien estaba mal pero nunca preguntamos "por las dudas"? ¿Cuántas veces nos olvidamos de la gente que nos importa? Sí. Varias.Por eso, luego de este "análisis", me fue inevitable no ponerme bastante mal. Porque yo fui él. Porque incluso fui ella. Y porque no quiero serlos más.Quiero decir lo que me pasa en el momento justo. Quiero darle a los demás la misma importancia que ellos me dan a mí. Quiero que la gente se preocupe por ella misma pero que también se preocupe por los de su alrededor.Porque no quiero ver más sonrisas tristes ni sentir corazones reprimidos. Porque las lágrimas y las risas sinceras, son las más lindas.

-Luli.